01 Feb 2017

Lo que Comayagua nos enseña y hay que imitar

El casco histórico de Tegucigalpa cuenta con un enorme abanico de estructuras que reflejan el pasado colonial y la pujanza del período republicano, salpicadas por “lunares” de modernismo de mediados y finales del siglo XX, una combinación que merece ser observada con detenimiento, y más que todo, aprovechada en beneficio de todos.

Foto de Nestor Irías
Foto de Nestor Irías

La definición de un casco histórico, aunque sea redundante, comienza precisamente con los antecedentes históricos de dicha zona, en en caso de Tegucigalpa se circunscribe al área del “valle” aledaño a los ríos y las partes altas del norte; en dicha zona es posible, aun para los ojos y criterios menos entrenados, poder visualizar edificaciones que a todas luces fueron construidas en siglos pasados, estilos, materiales, detalles y elementos decorativos propios de antaño.

Es clásico que en zonas de este tipo, ya sea por desconocimiento o irresponsabilidad, se permitió que muchas edificaciones de valor histórico fueran reemplazadas por “nuevas estructuras, símbolos de progreso y modernidad”, casos como el desaparecimiento del antiguo Banco de Honduras por un enorme edificio de concreto es solo una de cientos o miles de evidencias de tal práctica que afortunadamente ya no se permiten, la inclusión de estas “islas de modernidad” ya no se pueden eliminar y hay que sacarles el provecho debido ya que de una u otra forma ya son edificaciones históricas que también reflejan cierta parte de la historia del centro de nuestra ciudad.

Antiguo Banco de Honduras
Antiguo Banco de Honduras

Lo que Comayagua nos enseña y hay que imitar

En las histórias de éxito en el rescate de cascos históricos, un factor común es la disposición e iniciativa de los propietarios de las edificaciones, muchos esperan que la alcaldía haga su parte para considerar y analizar si vale la pena iniciar a invertir en sus propios edificios y casas, una equivocación enorme por cierto, ya que el rescate debe ser integral y uno de los ejemplos de éxito es Comayagua.

Hoy, son millones de visitantes los que se maravillan de lo logrado en nuestra ex capital, pero de lo que ven solo el área que rodea al parque es el producto de inversiones edilicias, el resto es iniciativa de los propietarios y pobladores que vieron la mejora en las condiciones de vida y el aumento de los ingresos por alquileres en las zonas restauradas en un inicio, sitios que se rentaban a solo unos cientos de lempiras hoy se cobran por miles, una inversión más que beneficiosa y que les llevó a hacerse la pregunta ¿y por qué yo no puedo obtener tales beneficios?.

Los que conocemos Comayagua desde hace décadas sabemos que la ciudad en términos generales era fiel escenario de películas de vaqueros de principios del siglo pasado, polvo, descuido enorme que ocultaba a las preciosas edificaciones del siglo XVI y posteriores, casas de adobe que parecían abandonadas, una ciudad donde el color del polvo era el predominante, una condición paupérrima si la comparamos con lo que el centro de Tegucigalpa es hoy aun sin recibir la atención que merece.

Lo previo, una cruel radiografía de lo que era el centro de Comayagua, el reflejo de un pasado porque los propietarios finalmente fueron tomando conciencia de lo que tenían y tienen, un enorme tesoro, fue así que a partir de las primeras reformas que ejecutó la alcaldía y así como un cáncer positivo, el empoderamiento ciudadano se fue contagiando y el resto de cuadras fueron recibiendo atención, restauración y color, al punto que nuestros hermanos comayaguenses se sienten orgullosos de ser “La capital colonial de Honduras”, bien dicho y bien ganado, pero, ¿si los pobladores y propietarios no hubieran tomado la recuperación como suya?, lo que veríamos serían un par de cuadras o manzanas en regular estado, nada más, un escenario que si lo comparamos con Tegucigalpa es justo lo que estamos viendo este día, una buena serie de espacios rescatados nada más, mientras el resto del casco histórico reclama a gritos la acción de sus propietarios los que excusando la ausencia de inversión pública dejan que sus bienes se deterioren cada día, y no es justo, ni inteligente, Comayagua nos lo ha demostrado con hechos cuál debe ser la actitud ciudadana.

Aquella enorme competencia de antaño entre Comayagua y Tegucigalpa debería revivir, nunca les podremos quitar el título de “Capital Colonial” pero bien podríamos ganarnos el de “Capital Republicana”, tenemos tantas bellezas que solo es necesario alzar la vista para apreciarlas, hay tantos tesoros escondidos en capas de pintura…


Fernando Carías
Fernando Carías

Creador de Honduras is Great, la más importante y exitosa iniciativa de identidad nacional e imagen país en las redes sociales, nombrado como Embajador de Identidad Nacional y Orgullo de Honduras por parte del Instituto Hondureño de Turismo, expositor en TEDx Tegucigalpa, Pecha Kucha Tegus, CANATURH, UNITEC, UTH, UNICAH y con trayectoria cubierta por medios de comunicación radiales, digitales, televisivos y escritos tanto locales, nacionales como internacionales.

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