La energía eléctrica es la razón que dio a las sociedades la oportunidad de desarrollarse y “la luz” llegó a Tegucigalpa a principios del siglo XX, compartimos este relato de alguien que estuvo cuando pasamos de candiles a luz eléctrica y que La Otra Honduras publicó este día.

La energía eléctrica desplazó al gas
Cuando no había energía eléctrica en nuestras calles

Don Jorge Fidel Durón (QDDG) tuvo hace muchos años la fineza de dedicarme uno de los artículos con que acostumbraba deleitarnos a los hondureños. Fue con motivo de la publicación de mi primer poemario, “Soledades”. Esto me dejó, hasta hoy, muy agradecido. Pero también nos dejó en sus “Cosas de Tiempos Pasados” detalles como el que hoy les traigo:

Creo que no hablamos de los primeros días del alumbrado público. De niño, recuerdo que fue en la administración del Doctor y General Miguel R. Dávila que se colocaron los postes de la luz en las calles de la ciudad. Venían a reemplazar los faroles, estilo español, de gas incandescente, pero se encendían a la misma hora, las seis de la tarde, y se apagaban a las seis de la mañana. Todavía se usaban carbones eléctricos con cuyos cabos rayábamos a diestra y siniestra paredes y pisos.

Para el funcionamiento de La Planta se había traído especialmente de Suiza al electricista don Alberto Ehrler.

Lo que trajo la energía eléctrica

La luz eléctrica trajo consigo el cinema, creo de la casa Pathé Freres de Francia. Lo que veíamos en los espectáculos públicos eran películas cortas como “El Desertor”, “El Perro del Ciego”, “Los Perros contrabandistas” y “El crimen de las montañas”. Era de notarse que ya los circos, sobre todo el de Serapio López, traía su propio equipo, y nos deleitaba con las primeras películas del Oeste en que siempre los indios piel roja se llevaban la peor parte. López terminaba sus funciones con espectáculos de transformismo, magia y misterio como “El Decapitado” y “La Mariposa sin Alas”.

Cristóbal Prats me hacía recordar que, para las fiestas patrias de Tegucigalpa o para la Feria de Concepción de Comayagüela, era esencial ir a “coger campo” llevando nuestra propia banca y, en las funciones teatrales de la compañía Dubouchet, en la Universidad, se compraban las localidades, pero cada familia tenía que mandar las sillas de la casa, con alguna señal de identificación para colocarlas en los palcos reservados.
Esos tiempos pasaron hace ya casi 100 años. Tiempos de inocencia, en que todo resultaba nuevo. En que se podía dormir con las puertas abiertas en tiempos de calor como éstos, sin temor a que nada nos interrumpiera el sueño.

Y ahora, usted también lo sabe.


3 Responde a “Cuando llegó “la luz” a Tegucigalpa”

  1. El ingeniero Eléctrico que el gobierno de Honduras mando a traes el suizo Fredrich Albert Ehrler Blum que a su vez trajo a su hermano Reinhold Ernest Ehrler Blum para hacerce cargo de la instalación de la luz electrica de Tegucigalpa en el año 1911 y hacerce cargo de la compañia de luz y agua. Ellos son mi abuelo y tio abuelo.

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