Desde el principio de la historia los actos reñidos con los estándares y leyes de la sociedad han sido condenados y para ello se han construido centros de reclusión donde los que transgreden las leyes son encerrados, es así que Tegucigalpa también necesitó construir su centro penitenciario el cual todo mundo le conoció como La PC.

A la fecha, las instalaciones de la PC están en pleno centro de Tegucigalpa aunque en 1876 eran parte de la periferia de la incipiente ciudad, su construcción la cual fue realizada por partes es un conjunto de estilos que representan la fecha en que fueron edificadas, monumentos, paredes y torreones son lo que quedan del tan temido sitio donde también inocentes y perseguidos políticos purgaron condenas, les invitamos a dar un recorrido por la historia de LA PC a través de este artículo redactado por SAP de la página SkycraperCity

Primera etapa de construcción de la antigua Penitenciaria Central foto de 1889. En ese entonces consistía en una sola planta.

Lo cierto es que han pasado 120 años desde su construcción y más temprano que tarde este vetusto complejo posiblemente caerá, puesto que no se le da ningún mantenimiento. Sus paredes se encuentran completamente rajadas, las estructuras de madera están podridas, bastaría una lluvia fuerte para que las antiguas instalaciones de la Penitenciaria Central (PC de ahora en adelante) desaparezcan totalmente.

Declarado monumento nacional en noviembre del 2002, poco o nada se ha hecho para darle al predio un efecto útil a Tegucigalpa. Razones del abandono en buena parte son debido a que la antigua PC se encuentra en un enredo jurisdiccional. Pese a que el conjunto carcelario es propiedad de la alcaldía y a partir de este año inmuebles históricos del Distrito Central pasaron bajo su responsabilidad, es también intervenida por el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) ya que por ley la institución es la encargada de velar por aquellas estructuras pronunciadas como patrimonio nacional. Sin embargo, en estos momentos la PC no es una prioridad para el IHAH.

Para agravar más el asunto, la alcaldía no puede disponer del inmueble, ya que junto con otras propiedades municipales, se encuentra hipotecada. La anterior municipalidad dejó embargada la estructura con el Instituto Nacional de Jubilaciones y Pensiones antes de ser declarara monumento nacional. El compromiso de pago salió a relucir en julio del 2007 cuando la Fiscalía de las Etnias y Patrimonio Cultural investigaba su abandono.

Si bien la actual alcaldía esta tratando de liberar su hipoteca, Secretaría de Finanzas servirá de aval para garantizar pago de esa deuda, nada esta claro sobre su futuro rol. Dentro de sus murallas, bartolinas y otras estructuras son usadas como bodegas y patio como vivero; y alrededor de ellos, una terminal informal de buses, puestos de comida y otros pequeños negocios. Después de esto registra abandono. Es imprescindible la negociación de un convenio entre el IHAH y la Corporación Municipal antes que la PC termine en escombros tal como sucedió con las antiguas instalaciones de la embajada norteamericana (Casa Midence) frente al parque Valle.

Vista general de lo que queda de las antiguas instalaciones de la Penitenciaria Central.

Algo de historia

Su historia se origina en 1876, año en que el presidente Marco Aurelio Soto ordena su construcción adquiriéndose un predio en el sector conocido como El Molinón, hoy barrio La Hoya. Su construcción comenzó hacerse efectiva en 1883 y continua bajo la administración de Luis Bográn terminándose en 1888. Según el informe anual del ministerio de Fomento y Obras Publicas de ese mismo año, se invirtieron 30,512.63 pesos.

La primera etapa del complejo carcelario con capacidad de 300 reos, consistía en muralla de barro y bartolina de una planta también de adobe, piso de piedra y techo de madera rústica y teja. A medida que iba creciendo, fueron los mismos reos que se encargaron de remodelar el local. Cada uno de los espacios que ocuparon los reclusos se les denominó “hogares” consistiendo en cinco a seis celdas, organizados por edad y genero puesto que también mujeres estaban recluidas en el sitio al igual que la Correccional para Menores. Durante su primer año de operación (1889), la población presidiaria registraba 184 incautos: 167 hombres y 17 mujeres.

Para no descuidar el sustento diario de los confinados, las autoridades penitenciarias se vieron obligadas a utilizar mano de obra de los mismos a fin de cultivar los terrenos disponible dentro del complejo. Se obtenían variedad de legumbres para la venta. La crecida del río Chiquito inundaba los cultivos, entonces los reos construyeron un malecón de piedra de 80 metros de largo en su orilla norte.

Fue hasta la administración de Tiburcio Carias Andino que la Penitenciaría Central fue reconstruida en su totalidad presentando su actual tipología de arquitectura defensiva. Propiedad fue ampliada, extendiendo y amurallando su costado este hacia el barrio La Plazuela. Asimismo, el viejo murallón fue reforzado, se construyeron los torreones, una pequeña capilla de piedra y se le agrego un segundo nivel a la galera original re-bautizándola “nave Carías”

Placa conmemorativa en la “nave Carías” con año y administración presidencial.

A medida que la población carlearía aumentaba se agregaban calabozos, surgieron bartolinas famosas como “La Quinta”, “La 18”, “La 21”, “Hotel Gran Sula” y “La Mora”. Por cada nueva construcción que se le hacía, instalaban una placa con el año que fue inaugurada. En su momento de mayor capacidad, la PC llegó albergar a casi 4,000 reclusos.

Considerado como un privilegio habitar la nave Carías y La Mora, los reos procuraban mantener buena conducta para permanecer en el lugar, de lo contrario eran enviados a la famosa bartolina 18, destinada para el castigo de los reos que cometían faltas.

La PC también albergó a políticos, poetas y estudiantes universitarios que se convirtieron en victimas de algunos gobernantes que no admitían criticas y adversarios. Uno de ellos es el escritor Juan Ramón Molina encarcelado por Terencio Sierra a finales del siglo XIXX. Unos años más tarde en 1904, Manuel Bonilla no soportó las críticas de algunos diputados y los mando a arrestar. Entre los detenidos se encontraban Policarpo Paz y Miguel Ángel Navarro. En tiempos recientes, reconocidos personajes como Ramón Custodio, Gautama Fonseca, Ramón Villeda Bermúdez, Carlos Roberto Reina y otros fueron reclusos del lugar.

En la década de los setenta, el penal alcanzó una de sus mejores épocas. Gracias a la colaboración de dueños de almacenes en el centro de la capital y la de algunos institutos de segunda enseñaza se logra fundar el primer colegio al interior del recinto. Por primera vez en su historia, la PC lograr graduar a bachilleres y peritos mercantiles. También se rehabilito el olvidado centro vocacional construido durante la administración Carías. En el, muchos aprendieron a leer y escribir e instruirse en un oficio, como zapatería, carpintería, sastrería, entre otros, para montar sus propios negocios una vez en libertad.

En las instalaciones de la antigua Penitenciaría Central también funcionaron el Juzgado Primero de lo Penal y la Morgue Judicial.

La PC fue abandonada después del paso del huracán Mitch en 1998 debido a que la crecida del río Chiquito derribó buena parte de su porción occidental. En esa ocasión el gobierno trasladó a los más de 3,500 presos que estaban hacinados a la que hoy es la Penitenciaría Nacional “Marco Aurelio Soto”, ubicada en el sector de Támara. La movida deja atrás la historia de una vieja cárcel y marcando el inicio de un nuevo sistema penitenciario.

Planes, oposiciones y restricciones

En los últimos tiempos, la propiedad carcelaria de unas 12 manzanas presenta dos partes. La porción occidente o Soto-Bográn parcialmente amurallada con dos recintos institucionales, y la del oriente o sección Carías donde estaban instalado la mayoría de las bartolinas y los telares.

No fue hasta cuatro años después de la tragedia del Mitch, en el 2002, que las autoridades del IHAH elaboraron un inventario y diagnostico de las instalaciones existentes. El objetivo del estudio estaba encaminado a determinar que estructuras podían rescatarse e implementar la segunda etapa del proyecto denominado “Plaza del Pueblo”, un espacio para el desarrollo cultural, comercial y turístico de la capital. En el 2004 se procedió a demoler estructuras no recuperables y liberación de espacios abiertos. Sin embargo, última fase de la iniciativa nunca llegó a concretarse, pues no se obtuvo una respuesta favorable por parte de la alcaldía.

A mediados del 2004, con la finalidad de reubicar a la mayor cantidad de vendedores ambulantes e implementar uno de los corredores del proyecto de transporte colectivo denominado “rutas largas”, la Corporación Municipal propuso acondicionar el predio desarrollando un mercado público/sub-terminal de buses. En el interior se proponía adecuar quioscos para los vendedores, mediante la remoción de todas las estructuras carcelarias y demolición del muro perimetral para que usuarios del transporte pudieran circular libremente por la nueva terminal. Desde un inicio pobladores de los barrios La Hoya y La Plazuela se opusieron a la idea de un mercado en el lugar. Igualmente, el IHAH rechazo la propuesta.

Una última proposición por parte de la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes era recuperar el viejo complejo para alojar el “Mercado de Artesanía de Tegucigalpa”.

A mi parecer, las propuestas tienen sus puntos validos y predio lo suficientemente amplio para acomodar porciones de cada iniciativa. Rechazaría la idea de un mercado público pero soy adepto a la creación de una sub-terminal de autobuses. En una pasada ocasión manifesté mi apoyo sobre este plan (ver respuesta #126 del tema Tegucigalpa del ayer y hoy) y para no abrumar demasiado este hilo con la propuesta, solamente narrare brevemente de donde surgió dicha proposición.

Después de agua y saneamiento, ineficiencia del transporte público es el servicio que más afecta a los capitalinos. Un gran porcentaje de la población, más del 70%, depende del transporte público para llevar sus actividades diarias y casi ¾ de los usuarios utiliza a diario de dos a tres autobuses para llegar a su destino final. Esto representa por lo menos el 15 por ciento de los ingresos de una persona con el salario mínimo. Con la finalidad de reducir los costos por movilización de los usuarios se ha propuesto el retorno de las rutas largas que existían antes del huracán Mitch. Para hacer efectivo el plan, la alcaldía ha programado cuatro corredores. De estos solo dos están en funcionamientos, norte y sur, y parten de terminales improvisados del centro de Comayagüela. Los otros dos corredores, este y oeste, entrarán en funcionamiento hasta que se logren las infraestructuras necesarias, como selección de terminal y habilitación de vías. La antigua PC por su ubicación y extensión bien podría llenar el vació de la última.

Terminal informal de buses. En el plano intermedio antigua escuela vocacional y al fondo “nave Carías”:

Aparte de albergar la sub-terminal de buses, el predio de la PC bien puede habilitar perfectamente las exigencias del IHAH, que tenga un pequeño museo recordatorio de lo que fue este centro y construir locales comerciales. Pero primero es necesario re evaluar que estructuras se mantendrían. En el centro de la polémica esta la “nave Carías”. Autoridades de Antropología e Historia tienen la última palabra, pero ni ellos ni la municipalidad poseen capacidad financiera para protegerla. Si no es reparada en estos momentos, estimo que se requiere de una inversión de al menos 15 millones de lempiras sin más para estabilizarla, la vieja bartolina probablemente se viene abajo antes que termine la década.

Otro conflicto IHAH-alcaldía son cerco perimetral y sus torreones. Si bien las torres de vigilancia son de las piezas más significativas que tiene el complejo, murallón de piedra y barro en malas condiciones en partes de su recorrido, calculo un 20 por ciento. Restauraría torreones y reemplazaría con arcadas buena parte de su muro. Predio necesita ser más accesible desde el exterior.

Finalmente, de alguna manera incorporaría al proyecto malecón y banco arenoso en su costado sureste (ver foto aérea). Solar de unas 4 manzanas propiedad de la Corporación Municipal lo arrimaría como área verde y recreativa que además de ofrecer oportunidades de entretenimiento, serviría de amortiguamiento protegiendo al conjunto en caso de desbordamiento del río Chiquito.

SAP

Referencias
Aguilar, Juan Manuel; 1992. Cárceles y reclusos de Honduras 1650-1950. Tegucigalpa: Instituto Hondureño de Antropología e Historia.
I.H.A.H.; 2002. Antigua Penitenciaria Central de Tegucigalpa: Reporte de factibilidad. Tegucigalpa: fotocopia.


16 Responde a “La PC, lugar de penas, lugar en el olvido…”

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