Si usted le pregunta a un capitalino sobre la ubicación de la Casa de la Moneda, es bastante probable que le mencione la Caxa Real de Comayagua, lo interesante es que Tegucigalpa también tuvo la suya.

La Casa de la Moneda de Tegucigalpa
La Casa de la Moneda de Tegucigalpa

El edificio de la administración de la provincia más importante de Tegucigalpa en tiempos de la colonia fue la “Real Casa de Rescate”, lugar destinado para el recaudo de la plata extraída en la Villa para luego trasladarla a Guatemala.

La Real Casa de Rescate tenía como propósito cambiar la plata extraída por monedas acuñadas de circulación oficial en el Reino de España.

A raíz de la producción de plata en la Villa de Tegucigalpa, la Corona Española en vista de los altos costos de alquiler de un sitio para fundir la plata decidió construir su propio edificio en 1780 para lo cual se compró un solar baldío de una manzana y en tal sitio fue diseñado un edificio con la aprobación del “Arquitecto Real” radicado en Guatemala, el proyecto, “La Real Casa de Rescate” tuvo un presupuesto de 3,500 pesos plata y fue construido bajo la dirección del Maestro de Obra hondureño Miguel Quiñonez, proyecto considerado como el más importante realizado en la historia de la Villa de San Miguel de Heredia de Tegucigalpa.

La actividad de fundido de plata concluyó en gran medida con la orden del Rey de España en 1792 donde instruía la “extinción de los hornos de la Caxa real”

La Casa de la Moneda de Tegucigalpa

Con la independencia de 1821 se produjo la quiebra de la Real Casa de Rescates debido a los abusos de los miembros del Ayuntamiento de Tegucigalpa, acusados de desfalco en 1814; ante tal situación fue ordenado el cierre por parte de don Dionisio de Herrera y la Real Casa de Rescates se convirtió en el “Banco de Prestamos Forzosos” donde los funcionarios vendían barras de plata para cubrir los sueldos de las tropas estacionadas en Tegucigalpa.

En 1823 se cierra el Banco y el local se convierte en cuartel militar y cárcel donde Francisco Morazán fue confinado en 1826.

Ya cuando la paz llegó, el gobierno designó el edificio como “Casa de la Moneda” donde se fundían el metal y se transformaba en unidades cambiarias, sin embargo y dada la precariedad de los hornos sucedieron dos incendios por lo que se decidió en 1871 reformar las instalaciones y adquirir maquinaria traída desde Filadelfia para acuñar las monedas hondureñas, labor de acuñado que concluyó en 1911.

El edificio se convirtió en la Tipografía Nacional y hoy es la Biblioteca y Hemeroteca Nacional.


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